• Desafío al corazón. Capítulo {95}

8:07


      El sonido chirriante de una puerta nos alertó. ___ se separó enseguida de mis labios y me observó alarmada. Yo miré en todas las direcciones y cuando estuve a punto de echarme a correr para esconderme en algún sitio, ella tiró de mi mano y me apretó la mano. Entrecerré el ceño.

-         Venga, ya es hora. – murmuro.
-         ¿Hora de qué? – pregunto confuso.

Ella curva sus labios y se coloca la camisa. Yo me revuelvo el pelo y cojo una bocanada de aire. Corrió hasta la despensa y sacó dos paquetes de galletas y dos refrescos y los tiró en la mesa. Me ordenó a que me sentara. ¿Tan hambrienta se había quedado después de todo? Vaya que después del sexo de hambre, pero…nos acabábamos de comer dos pedazos de creps gigantes. Elevo una ceja observándola mientras una pequeña risa se escapa de mis labios. Ella se eleva de hombros y se lleva una galleta a la boca.

-        Joder, disimula. Que si no se queda todo muy obvio. – susurra.

Entonces lo pillo. Es para que no se note tanto que he estado haciendo cosas impuras con su hija. Maldición, voy a conocer a “mi suegra” en breves. Me estoy comenzando a tensar.

-         ¡Ya estamos en casa! – gritó una voz femenina bastante dulce. Volví a mirarla. – Rick, deja eso allí. – escuché.
-         ¡Estamos en la cocina! – gritó ___. Yo miré hacia la puerta desde mi asiento.
-         ¿Qué hago? – le pregunté.

Volvió a elevarse de hombros y la miré a los ojos en interrogación. Entonces Rick, comenzó a hablar. ___ abrió mucho los ojos. Los pasos cada vez estaban más cerca y yo estaba muy nervioso. Nunca me había presentado ante los padres de mi novia. Bueno, de hecho nunca llegué a tener novia.

-         ___, debes decirle a tu novio que cuando ponga el aire acondicionado tiene que cerrar la ventana porque si n…  - entró en la cocina. – ¡Hola!
-         ¡Ricccccck! – le saludó.

Soltó el paquete de galletas que salieron volando en mi dirección. Solté una pequeña risa mientras ella se abalanzaba ante sus brazos. Rick me miró en desconcierto un segundo, como analizándome. Yo le sonreí y me puse en pie. ___ se echó a un lado y yo me acerqué. Él curvó sus labios.

-         Justin Drew. – le tendí mi mano y él me correspondió, apretándomela con fuerza. – Encantado. – sonreí.
-         Rick Homston. – me respondió. – Encantado también. – sonrió. - ___ nos ha hablado de ti.

La miré y sonreí. Ella se sonrojó y le dio un pequeño golpe a Rick en el hombro. Él rió. Justo entonces, entró su madre. Era el retrato de ___. Aunque mi niña es mucho más linda, tiene sus mismos ojos y varios rasgos. Realmente es una señora muy bonita. Miró a ___ y luego me miró a mí. En este momento, o le causaba buena impresión a su madre o estaba perdido.

-        Así que tú eres Justin. – me dijo sonriente. Se acercó a mí y me dio dos besos. Se los devolví.
-        Así es. – sonreí. Miré a ___. Me regaló una sonrisa y me guiñó un ojo.
-        Pues ___ tenía razón Rick. – miró a su esposo. – Sí que es guapo este chico.

Vaya, al fin y al cabo creo que no estoy tan perdido. Me sonrojé un poco incluso. La señora soltó una leve risa.

-        ¿Y qué habéis hecho? – preguntó. Miré  a ___.
-        Vimos una peli y comimos juntos.
-        ¿A tres metros sobre el cielo verdad? – me preguntó Rick. Yo solté una risa. Él se acercó a la nevera y sacó una cerveza. - ¿Quieres? – me invitó.
-        No gracias. Acabamos de merendar. – él sonrió y se sentó en la mesa.

Me apoyé en el marco de la puerta. ___ se acercó y enredó sus brazos en mi cintura, para luego apoyar su cabeza en mi hombro. Su madre nos miró y yo sentí una punzada en el estómago.

-        No te incomodes Justin. – carcajeó. – No te preocupes, sé que ahora estás algo tenso. Tranquilo, no mordemos. – dijo divertida. ___ me miró y soltó una risa. Joder, pues sí que se me notaba.
-        Os acaba de conocer mamá. – dijo ella. – Es normal que esté así. Yo morí de vergüenza esta mañana.
-        Es verdad, ¿Qué tal está tu madre Justin?
-        Muy bien, con el trabajo, mis hermanos y eso. Mañana le dan vacaciones en su trabajo, ya las merece. – reí.
-        El otro día hablé con ella, hemos quedado para ir a tomar algo.
-        ¿Qué? No me habías contado nada. – dijo ___. Su madre me miró y rió.
-        Me voy a dar una ducha. – dijo. ___ me miró y yo me mordí el labio inferior para no estallar en una carcajada.
-        Encantada de conocerte Justin, ven cuando quieras.
-        Igualmente señora. – sonreí.
-        No me trates de usted que me haces sentir mayor, llamame Lia. – dijo sonriente. Yo asentí.
-        Está bien Lia. – ella me sonrió y miró a ___. Le dio un golpecito en el estómago cuando salió por la puerta. Rick sin embargo estaba leyendo el periódico.
-        Ven vamos. – tiró de mi mano.

Fuimos al salón y nos sentamos. Todo había salido bien y no tan desastroso de lo que me pensaba. Siempre había escuchado que esto de presentarse ante los padres de tu novia a veces no era tan fácil. Pero a mí, difícil la verdad que no se me había presentado.

-        Nena, me voy ya.
-        ¿Por qué? – dijo con tono triste. Yo sonreí y le acaricié la mejilla con mi pulgar.
-        Se está haciendo de noche. Mi madre no sabe que estoy aquí y no quiero que se preocupe.
-        Tienes razón. – murmuro. - ¿Mañana nos vemos?
-        Obvio. – exageré en mi tono y me acerqué. Le robé un beso corto. Nos separamos. – Te llamo, ¿vale?
-        Vale. – sonrió y se lanzó de nuevo a mis labios.
-        Ya gatita, que están tus padres y como nos vean me muero de vergüenza. – susurré.
-        ¿Vergüenza tú? – rió sobre mis labios.
-        ¿Por quién me tomas? – me separé. Ella rió. Cerró los ojos y me dio un besito fugaz. Se puso en pie y me tendió la mano.
-        ¿Por Justin Bieber quizás? – ironizó. Yo elevé una ceja. Tomé su mano y me levanté. En el agarre tiré de ella hacia a mí y le mordí el labio inferior.
-        No juegues conmigo.

Y luego la besé.

………………………………………………………

Un mes. Ha pasado un mes desde la última vez que os conté como me iba la vida. Bueno, pues ahí voy. Mis padres y los de ___ tienen una relación estupenda. De vez en cuando salen a tomar algo juntos y hacemos cenas y comidas en nuestras casas. Jaxon ya camina del todo. Y ___ ha encontrado trabajo de fotógrafa social. Y yo, estoy componiendo unas canciones para grabar un pequeño sencillo. Sí, he decidido hacer mi primer recopilatorio de canciones. Mi primer CD. Ryan me ha animado en este proyecto que llevo queriendo hacer desde pequeño y ayer estuvimos en el estudio de grabación. Mi vida ha tomado un rumbo increíble. Un rumbo que nunca pensé que lograría tener, si me pongo a pensar en hace unos años atrás... ___ llegó a mi vida y lo cambió todo. Le dio la vuelta a todo. Lo revolucionó todo. Si todo esto no hubiera pasado, no sabéis la de choques que habría creado con ella sólo para que fuéramos un amor de primera vista, o de segunda, o de tercera. Habría sido un jodido kamikaze tirándome contra todos y jodiendo a todo el mundo si ella no hubiera aparecido. No tienes ni idea de lo que quiero decir con esto. Nunca, jamás, ella podría hacerse una idea aproximada de lo que yo siento y lo que le pasa a mi mundo cuando pasa cerca de mí. Aunque siempre le diga lo jodidamente importante que es para mí. Yo que pensaba que sólo el alcohol podía hacer que perdiera la razón. Que solo las botellas de Whisky y Martini tenían el poder de volverme loco, hasta quedar inconsciente sin saber quién y qué es lo que soy. Que equivocado estaba. Hacías falta tú, para demostrarme que tenía razón. Eran tus besos, algo aún más esquicito que un cubata o una copa del mejor vino. Eran tus miradas, la porción perfecta, que me hacían perder la cabeza, la razón, y hasta la memoria con tan solo ver su reflejo. Y es que me vuelves loco de pies a cabeza, solo ella logra embriagarme de esto que siento. ¿Os cuento algo? Estamos en el avión. Sí. Me la he traído a Canadá. Pero no sólo a ella, a toda su familia también. Jazzy está en el sillón de adelante con Jaxon durmiendo. Y mis padres están justo delante de ellos con los suyos. Vamos a ir a ver a los abuelos. ¡Tengo unas ganas de abrazarlos! No les veo desde hace mucho tiempo. Una turbulencia. ___ se aferra a mi brazo y la observo. Me pierdo en su mar azul, en sus ojos profundos. Y sin darme cuenta, la beso. Ella se ríe y apoya la cabeza de nuevo en mi hombro. Suspiro tranquilo. Hace un tiempo estaba en el mismo avión, casi en el mismo sitio, destrozado porque me había alejado de ella. Hoy, estoy en el mismo avión, con ella a mi lado.


-        Jus. – la miro. – Mira qué bonito. – me dice. – Parece de ensueño.

Está observando por la ventana. Me acerco. Las nubes rebotan y rebotan cansadas. Parecen nubes de algodón. De un color rosa claro y suave. Parece un cuento. Desde aquí todo se ve tan grande. Y desde abajo todo se ve tan pequeño.









___ mira sonriente la estampa. Luego me mira a mí.

-        No me digas que no es bonito. – murmura.
-        No tan bonita como tú. – Sonríe. La sonrisa le hace los ojos incluso más bonitos.
-        Ya deja de decirme esas cosas. – me da un pequeño golpe con el codo. Luego suelta una leve risa. Río con ella.
-        Estoy deseando que conozcas a mis abuelos. Mi abuela hace un pastel riquísimo y mi abuelo…mi abuelo es el mejor del mundo.
-        A mí me hubiera gustado que conocieras a los míos. – dijo con un tono triste. Yo sentí un hueco en mi corazón.
-        Oh bebé, no quise…-me cortó. Llevó su mano a mi mejilla y se acercó.
-        Tranquilo. Ya sé que no quisiste recordármelo. No te preocupes.

Me mira unos segundos a los ojos y luego observa mis labios. Se muerde su labio inferior y una pequeña risa se desliza de ellos. Vuelve a mirarme a los ojos y luego, me besó.
Besos.
Besos.
Y más besos. Sus labios, que contaban maravillas. Historias interminables con finales felices. Historias interminables que no tienen finales felices por la razón de que no tienen un final. ¿Podía haber algo mejor?


-        Nos hemos vuelto adictos. – susurró y se separó en busca de oxígeno. Yo reí.
-        No pude haber hecho algo mejor que volverme adicto a los labios de mi chica.
-        Qué lindo suena eso.
-        ¿El qué?
-        Tu chica.
-        Que tonta eres. – solté una pequeña risa y luego, la estreché fuertemente contra mí. - ¿Te puedo contar un secreto?
-        Claro. ¿Qué pasa?
-        Jamás pensé que alguien despertaría esta sensación dentro de mí.


Y otra turbulencia. Pero esta vez es provocada por nuestros corazones.

…………………………………………………

|| Narrador ||

Sube las escaleras. Las luces están apagadas. Todos estaban nerviosos. Él más. Se sitúa en medio del escenario, por fin. Es feliz. Por un momento le entran ganas de llorar de emoción, pero no le da tiempo. Se enciende un foco morado, como su color favorito. Está en medio del escenario y camina para coger el micrófono. Las piernas le tiemblan y sus tímidos labios dejan ver unos dientes perfectos. Está nervioso, es su primera vez. Solo ve siluetas negras bajo el escenario y están sonriendo, lo siente. Tardó exactamente seis segundos en caminar hasta el micrófono pero sintió más que en muchas horas. Se gira. Su equipo está esperando por él con sus guitarras y su batería. Él les podría haber dicho lo feliz que les han hecho durante los ensayos pero no le sale la voz de la emoción. Después de tantos años está ahí haciendo lo que ama. Se miran ellos dos. Él a ella. Ella a él. Sonríen. Ella está justo debajo con toda su familia, observándolo.

-        Buenas noches a todos, mil gracias por venir. Es la primera vez que voy a cantar en público. Perdonad los nervios. Esta canción va sobre mí, y esas cosas que se hacen por amor, y que como dice la película que a ella tanto le gusta, cambia irremediablemente el curso de las cosas.

Y todos empiezan a aplaudir. Él sonríe. El micro toca curioso sus labios un segundo cuando da un tono alto. Dan, su guitarrista, comienza a darle a la guitarra y al instante siente como la música poco a poco le va traspasando hasta el alma. De nuevo el micro toca tímido sus labios. Y va llegando más gente. Y su corazón late cada vez con más fuerza. Casi doscientas personas ahí en aquel escenario. Y cada vez va llegando más. ___ mira hacia atrás y observa a toda la gente que le observan con curiosidad. “¿Y este quién es?” responden con un, “No le he visto nunca” y entonces llega el que murmura, “Este chico será famoso.” Justin canta, un tema, dos, tres, cuatro temas. Cada vez más gente. Le aplauden. Justin les sonríe, les dedica unas palabras. La mira. Le guiña un ojo. Ella le regala una sonrisa de esas que a él le vuelven loco. Su familia está emocionada. Jazzy grita un “¡Ese es mi hermanito!” y varias personas que están a su lado sueltan una carcajada. Justin la mira, le lanza un beso volado y ella lo recoge y lo guarda en su puño. Él bebe agua. Y comienza otra canción. Flashes. Su sonrisa retumba en aquel lugar. Y todo lo demás lo hizo su música.

-        ¡Cariño! – le gritó su madre. 
-        ¿Qué tal mamá? – preguntó.
-        Genial Justin, genial. – susurró.

Entre felicitaciones de lo genial que lo había echo, unas chicas se le acercaron. Querían una foto con él. Pero no tan sólo aquellas chicas, personas mayores también se acercaron en busca de una foto con aquel chico que en el futuro, quizás se convertiría en un grande de la música. El tiempo se pasó rápido. Su felicidad no le cabía en el pecho. Por fin se estaba dedicando a hacer lo que siempre había soñado. Por fin había dado el gran paso de mostrarle su música al mundo. Bueno, a una pequeña porción de gente que estuvo allí. Pero aquello ya era demasiado grande para él. Llegaron a casa de los abuelos. Todo había salido mejor de lo que pensaban. ___ tenía a Jazzy en brazos mientras jugaba con ella en el asiento trasero del coche. Él estaba cansado. No podía creer lo que acababa de pasar. Su sueño se había hecho realidad. El gran aplauso que le regaló toda la gente que estaba allí cuando termino. El “otra, otra, otra” y las lágrimas de unas chicas que estaban detrás con una de sus canciones pudo con él. ___ le tocó el pelo y se lo hizo hacia atrás en una leve caricia. Él la miró y entrecerró los ojos. 

-        ¿Te gustó?
-        Has estado increíble.

Justin sonrió levemente. Ella ladeó su cabeza y le dio un corto beso en los labios. Apoyó su cabeza en el hombro de él. Tras una media hora, llegaron a casa de los abuelos. Bajaron de la furgoneta y se adentraron en la casa. ___ y Justin subieron a su habitación. Él se duchó y ya ella estaba tumbada en la cama. Pasó la cortina y se recostó a su lado. La trajo hacia sí un poco, haciéndola girar. Ella se acercó y él le robó un beso de buenas noches. Un beso lento, pero a la vez largo e intenso.

-        Hasta mañana amor.
-        Buenas noches princesa.

Y se fueron más allá. A un mundo fantástico, más allá de los sueños.

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5 comentarios

  1. Llevo siguiendo tu novela desde hace mucho, ¡es increíble! me encanta en la manera en cual escribes, es genial. Soy lectora(: Puede que llege un poco tarde:$ Pero me acabo de registrar, esto es genial. Espero el próximo capítulo<3 Un Beso.

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  3. Me encanta, cada día te superas más :D Me gustaria que te pasases por mi blog y dejaras un comentario con tu opinion :D http://www.cosmolittlelover.blogspot.com
    Muchas gracias :D <3

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  4. Siguiente amor,cada capitulo mejor que el anterior juju :)) Sigue asi cielo,que escribes hermoso. Siempre voy a estar aqui para lo que necesites y lo sabes . TE QUIERO EUNI <3

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  5. No había comentado ningún capítulo porque no sabía muy bien qué escribirte, pero encontré hace una semana ésta novela y decirte que me enganché es quedarse corta... Absolutamente todo me gusta, es más, me encanta. He llorado con algunos capítulos y también he reído y sonreído con la mayoría.
    Sé que te lo habrán dicho muchas veces... pero escribes muy bien. Cuando narras, cuando describes a los personajes, cuando explicas que siente cada uno... Simplemente es precioso. La historia de ellos dos es jodidamente preciosa, me atrevería a decir "perfecta". ¡Gracias por escribirla! He disfrutado con cada capítulo, espero que cuando la terminas decidas escribir otra... Aunque eso es decisión tuya.
    ¡Impaciente para el siguiente! Vivo pensando en cuando volverás a subir *-*

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