• Desafío al corazón - Capítulo 1.

15:53

CAPÍTULO 1


-          Creí que no estabas vivo. – me saludó Ryan a las afueras de la universidad. Ya habíamos tenido nuestra semana de vacaciones fuera de este calvario y hoy Viernes, nos teníamos que regresar.
-          ¿Por qué dices eso? – pregunté percibiendo el olor de el cigarro que él estaba fumando.
-          No lo sé. – elevó los hombros con descaro, volviendo a aspirar de aquel pequeño cigarrillo. – Entre las tías y tus malas calificaciones, pensaba que no estabas vivo. – soltó una gran carcajada al terminar la frase.

Observé a lo lejos, a las escaleras de la  universidad, allí estaba Jasmine y sus amiguitas. Con sus pequeñas faldas negras.  Recordé aquella noche, cuando nos la pasamos tan, tan, tan bien ella y yo. Me ponía duro, con tal solo recordarlo. Sacudí mi pelo ahuyentando esos pensamientos. Observé a Ryan. Él también las estaba observando, aspirando de su cigarrillo y mirándolas de arriba abajo, comiéndoselas con la mirada literalmente. En un ágil movimiento propio de mí, le quité su cigarrillo y aspiré un poco, tosí y volví a aspirar. Lo tiré al suelo, aplastándolo para luego seguir caminando hacia adelante.

-          ¡Imbécil! ¡Era el último!
-          No es mi culpa que tus reflejos sean sumamente lentos. – carcajeé victorioso y me acerqué a Jasmine.
-          Hola hermosa. – susurré en su oído mientras jugaba con un rulo que caía de su melena oscura.
-          Hola Justin. – respondió con una sonrisa pícara.
-          ¿Por qué no te vienes a mi habitación esta noche? – pregunté divertido mientras mordía mi labio inferior.
-          ¿Nos verán? – susurró pasando su lengua esta vez por sus labios.
-          En todo caso, nos escucharán. – Volví a ponerme duro.  – Haré que grites hasta mi nombre.
-          ¿A qué hora? – susurró divertida.
-          A las diez, a las diez y media. A esa hora es cuando revisan si todos estamos en nuestras habitaciones y ahí…-observé su escote y volví a mirarla a los ojos. – Ahí, te puedes cambiar.  Ella asintió y besé la comisura de sus labios.
-          Adiós hermosa. – dije echándole una última mirada.


Caminé hasta donde estaba Ryan, acompañado esta vez por Chaz y Logan.

-          ¿Ya tienes la noche? – preguntó Chaz carcajeando mientras estampaba su mano en mi hombro.
-          La tengo. – le guiñe un ojo. - ¿Qué tal tu vida? – pregunté.
-          Igual que siempre. – carcajeó. - ¿Y la tuya? – elevó una ceja.
-          ¿La mía? – reí con descaro. – La mía, cada vez mejor.
-          Hey Log. – le estreché la mano a Logan.

 Él era el más serio del grupo. Ryan y yo éramos muy parecidos, Chaz lo era, pero no tanto como nosotros y Logan era el ‘Lindo’ según las chicas. En ese  justo momento, un auto  había llamado nuestra atención. Estacionó al lado de mi coche, justo enfrente de donde estábamos nosotros.  Se bajó un señor alto, de muy bien ver, se acercó a la puerta de atrás y le cedió paso a un monstruo, digo…a una chica.

-          Mira Logan, para ti. – carcajeé observándola. Llevaba una cola alta, aún así su pelo caía por su espalda. Unos pantalones de campana vaqueros y una chaqueta deportiva conjuntándola con unas deportivas Nike de los años 60. Sí, un monstruo literalmente.
-          Igual tiene una cara bonita…- dijo Chaz mientras la observaba. Y entonces, la chica volteó, dándole un beso en la mejilla al señor que la acompañaba. Supongo que sería su padre. Miró hacia nosotros y subió los escalones para entrar en la universidad.
-          Sí, tiene unas gafas y unos aparatos, preciosos. – susurró Ryan carcajeando.
-          Tenía unos ojos bonitos. – susurró esta vez Logan.
-          ¿Qué? – dijimos los tres al unísono.
-          Nada, nada. – echó las manos al aire y suspiró pesadamente.
-          Creo que te hace falta un buen polvo Log. – se burló Ryan de él, aspirando de un cigarro que le robó a algún pardillo cuando yo estaba con Jasmine.

La sirena sonó y todos comenzaron a subir a las clases. Los chicos subieron, pero yo no quería. No tenía ganas.  ¿Biología a primera hora? No, definitivamente no. Monté  en Desi y me fui a un bar que estaba cerca de la universidad.  Me tomé un vodka  y di una vuelta por la playa. Volví a última hora. Entré en clases.

-          Hola Braun. – caminé por el pasillo de mesas, todas las miradas estaban fijadas en mí. Me senté al lado de Ryan, como siempre. Observé a mi lado, allí estaba el moustro de esta mañana. Ella era la única que no me estaba observando. Imaginaros si era rara.
-          Don Braun. – me advirtió el profesor. – Don Braun para usted.
-          De acuerdo Braun. – solté una gran carcajada. Algunos soltaron una pequeña risa ahogada. El profesor elevó una ceja furioso.
-          Estoy harto de usted. La próxima vez que me falte el respeto tendrá problemas con la dirección.  – me reprochó con un tono alto.
-          No será la primera vez que les visite. – le desafié. Recibí un codazo por parte de Ryan.  – Braun.
-          Justin Drew Bieber.  – me señaló con el dedo. - Deje de tomarme el pelo. 
-          ¿Podemos seguir con la clase? – dijo el pequeño moustro,  ganándose todas las miradas anteriormente fijadas en mí. El profesor me dirigió una mirada llena de fuego  para dar una pequeña vuelta y  escribir algo en la pizarra.
-          ¿Dónde mierda estabas? – me preguntó Ryan por lo bajo.
-          Por ahí. – carcajeé.
-          Te estás ganando demasiados suspensos Justin. – me advirtió.
-          Lo sé. - Elevé los hombros y sonreí.
-          ¿Qué es la Física? – preguntó Braun. Todos quedaron callados.  Jasmine y su amiga Rachel estaban pintándose las uñas, algunos chicos estaban con sus teléfonos móviles y otros como yo, observando desde mi asiento los cuerpos de las chicas. Una vez más esa voz, me desconcertó.
-          La física, estudia los fenómenos naturales, las moléculas, el universo, el tiempo, la energía y todo aquello, que podamos considerar, como efecto de la naturaleza. Por lo mismo, la física, es el estudio de la naturaleza, pero en su sentido más amplio. – dijo decidida el pequeño moustro. Todos volvieron a observarla, ella volvió a mirarlos a todos, sin miedo. Y volvió su mirada al profesor que la observaba casi boquiabierto.
-          Muy bien señorita….-  esperó una respuesta.
-          ____. ____ Maslow.

El profesor asintió sonriendo y se dirigió a su libreta. Donde siempre apuntaba a los alumnos que respondían una pregunta que él formulaba. Cosa que nunca solíamos hacer. Volví mi mirada a Maslow y fruncí el ceño, tenía un cuello muy apetecible. Recibí otro codazo de Ryan.

-          ¿Qué haces Imbécil? – le reproché.
-          ¿Qué haces mirando al bicho?
-          No la estaba mirando. – negué. – Estaba observando a Janelle. – mentí.
-          Está buena. – dijo Ryan observando a Janelle. Janelle era una rubia plástica que siempre estuvo loca por mí, su cabello largo y rubio y sus ojos azules acompañando a su cuerpo de modelo, eran casi un delito.
-          Muy buena. – asentí.
-          Página 23, ejercicios…


La campana anunció el fin de las clases. Todos salieron disparados con un ‘Lo siento profesor, otro día será’ y unas carcajadas.
         


Narra ___.



-          ¿No sale a almorzar señorita? – me preguntó el profesor. Levanté la mirada y le sonreí.
-          No, no tengo hambre. Prefiero terminar la tarea.
-          Muy bien, como usted quiera. – asintió regalándome una sonrisa y desapareció por la puerta.

Después de un rato, decidí ir a almorzar. Mi tripa no aguantaba más.  Coloqué mis libros y salí de clase, recorrí el pasillo de la universidad hasta llegar a las taquillas. ____ Maslow. Esta era la mía. Coloqué los libros dentro y pasé la llave. Miré la casilla de al lado.  Justin Drew Bieber. Gruñí para mis adentros. Ese niñato consentido. Caminé hasta la cafetería, todos estaban en grupos, riendo y almorzando. No sabía dónde ubicarme, sin duda todos allí eran de alto nivel, todas las chicas iban bien conjuntadas, su color de esmalte resaltando con su color de ropa del día, su color de pelo, su maquillaje, todo, sin una imperfección. De repente noté como casi todos me observaban, elevé mi mirada hasta una de las ultimas mesas, allí estaba el niño mimado y su grupito, me estaban observando. Tomé aire y continué caminando, cogí una bandeja y coloqué los cubiertos y mi servilleta. Cogí un poco de ensalada y observé las mesas. Todas estaban ocupadas excepto una al fondo a la derecha. Tomé el suficiente aire como para pasar delante de toda la manada de idiotas y comencé a caminar.

-          ¿Te confundiste? El veterinario está por allí. – me gritó un chico riendo en carcajadas.

Todos los demás continuaron burlándose de mí. Yo seguí caminando hacia adelante, sin tomar a nadie en cuenta. Cada día que pasaba la gente me destruía más por dentro, cada día me sentía peor conmigo misma. Me senté en aquella gran mesa de madera. Un chico de ojos claros pasó por delante y me miró fijamente a los ojos. Me sentí intimidada. Pasó y no me dijo nada, no me insultó, no se burló de mí. Tragué y después de comer toda mi comida me levanté a un paso más rápido a dejar mi bandeja. Una chica venía a toda velocidad y no pude hacer nada, todo el resto de la ensalada, le cayó encima.

-          ¡Pero, pero, pero! – movía las manos sin parar. - ¡¿Eres idiota?! –  gritó observándome mientras hacía pucheros. - ¡Has manchado mi nueva blusa!
-          Lo siento. – dije mientras recogía todo lo que había caído al suelo.
-          ¿Lo siento? ¿¡Lo siento!? – se acercó a mí. - ¡Claro, como eres ¡FEA! ¡No entiendes! ¡FEA! ¡QUE ERES FEA! – escupió esto último.
-          Jasmine, déjale. – un chico la tomó de la muñeca. El mismo chico de antes. De nuevo, se quedó observándome.
-          ¿Cómo que la deje Logan? ¡Cómo voy a dejarla! – dijo tragándose un llanto.
-          ¿Has terminado? – pregunté observándola.
-          ¿Cómo? – dijo casi boquiabierta.
-          Que si has terminado. ¿Terminaste? – volví a preguntar.

Ella no respondió. Miré al chico una vez más y me marché. Esto en vez de una universidad es como si fuera un lugar reservado para alumnos con sus propios guarda espaldas y ponis propios,  provenientes de alguna isla mágica. No para alguien como yo, que compra la mayoría de su vestuario en Target. (Tienda de Estados Unidos que también vende ropa por internet). Después de estar un rato en busca de la dirección, di dos toques en la puerta y me cedieron paso.

-          Adelante. – dijo la señora Macer.
-          Con permiso. – dije mientras entraba en el despacho.
-          Hola señorita,  ¿Qué desea? – me sonrió.
-          Me gustaría saber cuál es mi habitación, aún no he me instalado.
-          Si claro. – se puso en pié, cogió un sobre y unas llaves que tenía en un cajón y me los dio.
-          ¿Aquí? – pregunté.
-          Ahí mismo. – sonrió.
-          Está bien, muchas gracias. – me puse en píe y camine hasta la puerta. – Que tenga un buen día.

Cerré la puerta y cogí mi maleta. Quedarme este mes aquí, creo que será lo peor. Todo sea por mi carrera de fotografía. Caminé por los pasillos de la universidad. Ya no teníamos más clases hasta el Lunes supongo. Me dirigí a la zona de habitaciones, al otro lado del campus. Tenía la habitación nº 21. Respiré hondo y abrí la puerta. Habían tres chicas dentro.



You Might Also Like

4 comentarios

  1. Bueno cariño, yo ya te pedí 'Siguiente' por twitter pero por si acaso te lo pido por aquí también:3 jeje, siguiente linda, haha(L)

    ResponderEliminar
  2. Comienzo a leerme por segunda vez esta novela, y es que la amo. Me siento bastante indentificada, se podría decir que yo he vivido algo "parecido".

    ResponderEliminar
  3. Euni te felicito, tu novela espreciosa ya me la he leido 4veces, epero ansiosa la 2ª temporada!!!
    Es estupendaaaaaa muchos besossss!!!!!
    PD: tienes google +?

    ResponderEliminar